Compromisos médicos

Cerca de un millón de personas muere cada año a consecuencia de los devastadores efectos de los medicamentos que se recetan.

Uno de los problemas más importantes de las actuales facultades de medicina es que no enseñan a los estudiantes a tener una opinión propia cuando se trata de entender las causas subyacentes que hay en una enfermedad. A los médicos se les pide que sigan un estricto protocolo o tratamiento, pudiendo llegar a perder el título o la licencia para ejercer la carrera si se desvían de esas normas. Pueden ir incluso a la cárcel, como les ha ocurrido a muchos profesionales de la medicina que, llevados por su generosidad y compasión, han ofrecido un tratamiento alternativo a sus pacientes.

El síntoma de una enfermedad no es la enfermedad en sí, aunque hoy día la mayoría de los médicos tratan los síntomas como si fueran la enfermedad. Entre un 85 y un 90% de los procedimientos médicos utilizados en los centros hospitalarios de hoy día no han probado su eficacia y no están avalados científicamente. A los médicos se les enseña a paliar o a acallar los síntomas reveladores de que el cuerpo está intentando enfrentarse a un desequilibrio subyacente. La eliminación de los síntomas reprime la tentativa del cuerpo a encarar el problema real. La industria médica ha hecho un lavado de cerebro a la población para que ésta crea que los síntomas que sufre son realmente enfermedades y que, suprimiendo o extirpando los síntomas, las enfermedades desaparecerán con ellos. La mayoría de investigadores están contratados y financiados por grandes laboratorios farmacéuticos cuyos principales intereses radican en domeñar y eliminar los síntomas de la enfermedad, no la enfermedad en sí. El motor que mueve el sistema de la asistencia sanitaria (o más bien, a la enfermedad) es la necesidad imperiosa de ganar dinero, poder y control. El enfoque del tratamiento de la enfermedad a partir de sus síntomas genera un gran número de efectos secundarios que, a su vez, implica más tratamiento. Dado que ninguno de esos tratamientos está orientado a las causas de la enfermedad, las complicaciones se van sucediendo de modo escalonado. Ello garantiza que siempre haya pacientes que necesiten atención médica y seguros médicos. Esta tónica seguirá mientras que la población siga ignorando la posibilidad de la autocuración. Mientras las personas no seamos responsables de nosotros mismos, de nuestra salud física y emocional, de nuestros hábitos alimentarios y de nuestro estilo de vida, seguiremos teniendo un sistema médico así de peligroso.

 

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