
Dientes, flúor, boro y agua de mar
Si tras cepillarte los dientes y al terminar cada comida si hiciese un enjuague con agua de mar, que pueden dejar en la boca durante un par de minutos y luego tragar, estarán previniendo la formación de caries dentales. El agua de mar mantendrá el pH alcalino en la boca y combatirá de ese modo las causas de las caries, además de proporcionar flúor, boro, fósforo y magnesio, imprescindibles para la fijación en los dientes del calcio, en las formas de citrato, carbonato y fosfato cácico.
La mayoría de los dentífricos anuncian que contienen flúor, pero en su forma química-tóxica. El flúor en dicha forma es un potente neurotóxico acumulable, incluso en dosis pequeñas, como se demuestra en estudios en el PubMed (biblioteca nacional de medicina).
El agua de mar aventaja a los productos químicos, ya que le proporciona a la dentadura una nutrición orgánica y biodisponible. Por otra lado también desinfecta y desinflama la cavidad bucal gracias al fenómeno de la ósmosis. Si sufres dolor dental, un enjuague cada dos horas te aliviará hasta que puedas visitar al odontólogo.
En cuanto al boro, se necesita en muy pequeñas cantidades, unos 3 mg al día. Es importante en la absorción de la vitamina D, el calcio, el fósforo y el magnesio, minerales relacionados con la fortaleza de los dientes, el crecimiento óseo de los niños y los problemas de osteoporosis de los adultos. También interviene en la producción de músculo por su influencia anabolizante sobre los esteroides orgánicos. Se encuentra en los vegetales, semillas, nueces, manzanas, peras, uvas y zanahorias. Y, desde luego, en el agua de mar.
