
Edulcorantes artificiales
Son acidificantes. Entre ellos tenemos el aspartamo, la sacarina, el neotame, la sucralosa, el acesulfamo y los ciclamatos. Todos se descomponen para dar lugar a ácidos mortíferos en e organismo.
Por ejemplo, al ingerir aspartamo, uno de sus ingredientes, el alcohol metílico, se convierte en formaldehído, que es una neurotoxina mortífera y un conocido carcinógeno. Pero eso no es todo, de formaldehído pasa a ácido fórmico (que es, por otro lado, el veneno que las hormigas utilizan para sus ataques), y ése es sólo un ingrediente entre los numerosos edulcorantes artificiales.
Los edulcorantes artificiales pueden provocar o agravar una amplia variedad de síntomas, como: dolores de cabeza, migrañas, mareos, vértigos, los ataques de tipo epilépticos, depresión, fatiga, irritabilidad, aumento ritmo cardíaco, palpitaciones del corazón, insomnio, problemas de la visión, pérdida auditiva, zumbidos en el oído, ganancia de peso, insensibilidad, espasmos musculares, dolores articulares, dificultades respiratorias, ataques de ansiedad, pérdida del sentido del gusto...también pueden desencadenar que empeoren la artritis, fatiga crónica, diabetes, fibromialgia, tumores cerebrales, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, Alzheimer, lupus sistémico, retraso mental, defectos congénitos, trastornos tiroideos, linfoma y la epilepsia.
No permitas que entren en tu organismo.
Unos edulcorantes más seguros serían las dos fuentes vegetales naturales, como la stevia o la achicoria pero incluso estos edulcorantes naturales son ácidos, así que utilízalos si tienes que hacerlo, pero lo ideal sería que evitaras todo tipo de azúcares.
